Esta semana queremos hacer una reflexión sobre la alteración de las condiciones naturales del lugar donde se implanta un edificio, un barrio o una nueva infraestructura.
La mayoría de las veces este efecto es negativo, ya que pensamos y actuamos en forma de flujos lineales de energía, agua y materiales. De otra forma, todos los recursos que hemos extraído de la naturaleza para la construcción de un edificio o barrio “convencional”, los devolvemos en forma de residuos.
Es decir, el input (construcción) y el output (residuos) están muy desequilibrados. Por ejemplo, todo el agua potable que utilizamos, más las pluviales que caen sobre un edificio, se convierten en residuales. Todo el material utilizado en su construcción se convierte en una gran cantidad de residuos. Lo mismo ocurre con el suelo, el suelo sobre el que nos hemos implantado era un elemento vivo que hemos impermeabilizado, del que hemos suprimido varias funciones como la infiltración de agua, el crecimiento de vegetación y su papel en el ciclo natural.
En el urbanismo y la arquitectura sostenible el principio más importante es el de cierre de los ciclos naturales. Es decir reducir el input (menos consumo en todos los ámbitos) y reducir el output (reutilizar y reciclar) de energía, agua y materiales.
De manera práctica podemos pensar, que las generaciones anteriores cerraban el ciclo como una forma de supervivencia consciente, construían con material del sitio, alimentaban a los animales con restos de comida, usaban el estiércol para abonar sus campos…
Hoy en día disponemos de otras medidas compensatorias, para devolver a la naturaleza el impacto que hemos generado, tanto a nivel urbanístico como a pequeña escala.
Para compensar el agua, existen estrategias de reutilización de aguas grises (depuración) y de pluviales (recirculación). Con esto podríamos reducir el consumo de agua potable en un 70% en barrios y hogares.
Para reducir energía en un edificio mediante la bioconstrucción, debemos tener presente proponer siempre aislamientos potentes en los muros, ventilaciones cruzadas, elementos de sombra…
Y por último pensar en la compensación de la infiltración del agua de las superficies que hemos impermeabilizado, proponiendo pavimentos drenantes y permeables en callles y urbanizaciones, superficies y cubiertas ajardinadas y potenciar los corredores ecológicos para compensar las áreas de urbanización que se han proyectado.
Desde la Comunidad Rédex creemos que es importante que todos interioricemos la importancia del cierre de los ciclos naturales.
Visto en 21 Kg de CO2, Bettina Schaefer

