En la línea con nuestro post sobre huella ecológica, esta semana queremos poner la atención sobre la importancia del empaquetado sostenible o eco-packaging, una de las estrategias más eficaces por las que las empresas pueden empezar a reducir su huella ecológica.
La mayoría de multinacionales generar en su distribución y venta gran cantidad de envases, muchos no reciclables y que aumentan el volumen de residuos. Aunque según el informe de la Dogwood Alliance “Embalaje ecológico en la industria del Fast Food: Una hoja de ruta hacia las Mejores Prácticas”, son ya muchas las marcas que se han apuntado al eco-packaging.
Sirva de ejemplo Coca Cola, Starbucks, Kraft Foods y Unilever que ya están cambiando su política ambiental de embalaje de papel. Por un lado con el compromiso de la reducción del uso de envases, por el otro con el compromiso de la reducción de uso de papel y el aumento de material reciclado para su producción.
Y es que los envases de papel constituyen la mayor parte del packaging con las consecuentes talas de bosques y árboles, de ahí la importancia de apostar por papel certificado, Forest Stewardship Council (FSC) procedente de plantaciones de tala controlada.
Debemos tener en cuenta que el material soporte para el envase puede ser respetuoso con el medio ambiente sin comprometer su integridad y su estabilidad. Así se entiende que no debe usar materiales tóxicos en su producción, debe poder reciclarse y todavía hay algunos que se les podría exigir que fueran biodegradables y/o compostables.
Nos olvidamos pues de procesos como el blanqueamiento, generalmente innecesario, que necesitan para su obtención cloro o compuestos de cloro. Si hablamos de papel, debemos apostar por pastas celulósicas sin blanquear que no deriven del petróleo.
Un estudio realizado por el Instituto Holandés de investigación de Delft muestra que los envases de papel y cartón, tiene una huella ecológica más pequeña que la mayoría de envases de aluminio y plástico, debido a factores como la producción eficiente o las bajas emisiones del transporte.
Para una política ambiental completa (RSC) en el empaquetado, también se debe tener en cuenta el análisis del ciclo de vida de todos los materiales que intervienen en su producción. Desde Rédex os animamos a que como consumidores rechacéis los envases de celulosa blanqueada y premies a las empresas que ya están utilizando empaquetado sostenible.
Más información:
Embalaje ecológico en la industria del Fast Food: Una hoja de ruta hacia las Mejores Prácticas
La aplicación del Análisis del Ciclo de Vida en el sector empresarial


